«Fue un corazón sometido a latigazos»: la descripción un toxicólogo en el juicio por la muerte de Maradona

El toxicólogo Carlos Damin describió este martes en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona (60) que el deportista presentaba «un corazón sometido a latigazos». Damin, quien formó parte de la Junta Médica que evaluó la atención brindada al astro, también sostuvo que al paciente «le faltaba un cardiólogo tratante» durante su periodo de internación domiciliaria.

«Fue un corazón sometido a latigazos»: la descripción un toxicólogo en el juicio por la muerte de Maradona

La declaración del director del Hospital Fernández se llevó a cabo en una audiencia particular, en la que estuvieron presentes cinco de los imputados: el neurocirujano Leopoldo Luque (45), la psiquiatra Agustina Cosachov (41), el psicólogo Carlos Díaz (34), la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini (57) y el médico clínico Pedro Di Spagna (53). Como en cada instancia, Jana y Gianinna Maradona acompañaron la jornada junto a sus abogados.

El especialista en toxicología explicó que Maradona era un paciente de riesgo debido al impacto cardiológico causado por su consumo prolongado de cocaína y alcohol. «El alcohol con los años genera problemas cardiológicos», señaló. Según Damin, durante la externación de Maradona en su vivienda del barrio privado San Andrés, en Benavídez, «faltaba un cardiólogo tratante».

Calificó la internación domiciliaria como «deficiente» y advirtió que, ante la falta de autocontrol del paciente y la ausencia de un psicólogo en el equipo tratante, existía un descontrol que requería otras medidas, como una internación involuntaria. «El cuidado de enfermería y médico no era adecuado o era insuficiente», agregó. Además, indicó que si el personal de enfermería lo hubiera supervisado con diligencia, se habría detectado una insuficiencia cardíaca en el paciente.

Damin señaló que Maradona estaba bajo tratamiento con seis o siete psicofármacos para la abstinencia del alcohol y presentaba daño hepático, específicamente cirrosis. «Los seis medicamentos que tomaba tenían impacto cardiológico», afirmó, detallando que la Junta Médica identificó las siguientes medicaciones: quetiapina 150 mg/día, naltrexona 50 mg/día, gabapentina 900 mg/día, venlafaxina 75 mg/día, lurasidona 40 mg/día, levetiracetam 1000 mg/día, omeprazol 20 mg/día y complejo de vitamina B ketorolac (detectado en estudios post mortem). A pesar de ello, señaló que «las dosis que tomaba estaban bien».

Por otro lado, el nefrólogo Hernán Trimarchi fue el primer testigo en declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro y también integró la Junta Médica. Trimarchi aseguró que Maradona «tenía una enfermedad renal crónica» y que sufría de obesidad, consumo de cocaína e hipertensión arterial. Según explicó, las lesiones observadas en la autopsia y en la historia clínica del paciente revelan un daño renal que se podría haber desarrollado durante décadas, agravado por la cocaína y la obesidad. Indicó además que los riñones pesaban más de lo normal debido a acumulación de agua, lo que apuntaba a un proceso prolongado y no a una lesión reciente.

El nefrólogo destacó la importancia del monitoreo diario de signos vitales y el control del peso corporal para detectar síntomas como edema, disnea o insuficiencia cardíaca, y señaló que Maradona requería dieta y controles médicos estrictos durante su externación entre el 11 y 25 de noviembre de 2020.

Consultado sobre el uso del analgésico y antiinflamatorio ketorolac, Trimarchi afirmó que «era una droga que el paciente no debería haber recibido, ya que está contraindicada para personas con enfermedades crónicas porque disminuye el oxígeno en los riñones».

Durante la audiencia, se reprodujo un audio en el que Nancy Forlini solicitaba en un chat de WhatsApp denominado «Chat Tigre» suministrar tres dosis diarias de ketorolac para aliviar el dolor de Maradona.

En el contrainterrogatorio, la defensa de Leopoldo Luque cuestionó si Maradona había sido tratado como hipertenso en la Clínica Olivos, lo que el testigo negó. Asimismo, se debatió si la conclusión sobre la enfermedad renal crónica se basó en estudios realizados en vida o exclusivamente en la autopsia, confirmando que la certeza fue proporcionada por los resultados histopatológicos.

Los abogados de Nancy Forlini plantearon interrogantes sobre estudios médicos analizados por Trimarchi, señalando que unos estudios a nombre de Diego Armando Maradona con número de socio diferente podrían corresponder al padre del exfutbolista, conocido como «Chitoro». Según la defensa, esos análisis indicaban resultados dentro de parámetros normales, sugiriendo que no correspondían al deportista fallecido.

Ante esta situación, los defensores solicitaron al tribunal que se envíen oficios para determinar los registros de entradas y salidas del país de Maradona y obtener un informe preciso sobre los números de socio de los integrantes de la familia, y los nombres con los que estaban registrados.

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